viernes, 12 de mayo de 2017

Cáncer: lucha o sufrimiento


Cáncer: lucha o sufrimiento

     La ciencia médica nos pide, casi invariablemente, una fe ciega en sus protocolos, diagnósticos, prognosis y tratamientos; aunque, por lo general, nosotros otorgamos voluntariamente y con entusiasmo esa fe por el deseo natural de alcanzar la cura a nuestros males.

Si el tratamiento falla y el paciente muere, la medicina suele adjudicar su fracaso a la alta virulencia de la enfermedad o a la dilación en su detección.

Los pacientes graves de todas las enfermedades suelen ser tratados por la sociedad con conmiseración, pero los pacientes de cáncer reciben un trato diferente, que no es prioritariamente de conmiseración, sino que se les erige en artífices de su propia curación convirtiéndolos en “gladiadores” en lucha contra su enfermedad. Y a pesar de que es “buen luchador” sólo el que acata y sufre todos los protocolos oncológicos, si muere, es él quien ha “perdido la lucha contra el cáncer”, y no la ciencia médica la que ha fallado en su misión sanadora.

Durante el viacrucis de su tratamiento: cirugías, quimioterapias, por supuesto, y radiaciones, el paciente de cáncer es un peleador, mientras que para el resto de las enfermedades los pacientes son sólo eso, pacientes en manos de la medicina, como debe ser.

 Seamos sinceros, los enfermos tenemos muy pocas opciones de decisión en nuestros tratamientos. Si el médico sentencia que sin la cirugía o el tratamiento que considera pertinentes se desencadenará un agravamiento o la muerte, no tenemos más que dos opciones: consentir a las prescripciones médicas o esperar sin tratamiento el desarrollo de nuestro afección. Si buscamos curas alternativas volvemos a encontrarnos en la misma situación: un homeópata, curandero, brujo, hierbero, santero, o cualquiera de los “alternativos” existentes, nos prescribirá su propio tratamiento, lo mismo que el médico alópata.

Así que más que luchadores, al rendirnos a cualquier protocolo médico, no somos sino sufridos pacientes con la buena voluntad de hacer lo que la medicina nos dicta. Hay quienes lo llevan con más presencia de ánimo y otros que se derrumban ante la adversidad, pero está claro que no nos queda más remedio que entregarnos a la ciencia médica o sufrir las casi igualmente inciertas consecuencias de no hacerlo.  (Yo, hoy, soy de las que ante los no tan victoriosos resultados de dicha ciencia estoy por atenerme, en caso de sentencia de muerte, a las consecuencias de los designios celestiales, pero esa soy yo y quién sabe si a la hora de la hora no me doblegaré con absoluta docilidad al mirar los espectros fúnebres que comenzarán a rondarme).

No considero que mi querido tío José Colchero haya perdido una “lucha contra el cáncer”. No, la dichosa lucha la perdió la ciencia médica que lo colmó de tratamientos y cirugías altamente agresivos que no lo curaron. Lo mismo que a mi padre querido que murió de neumonía en el tristemente célebre Hospital de Nutrición de la Ciudad de México, del cual no quiero acordarme, después de dos meses en terapia intensiva con un lamentable tratamiento lleno de cuestionamientos. Me dirán que sus muertes eran inevitables, puede ser, pero en ambos casos la medicina fue ineficaz. Ellos no hicieron más que acatar  las órdenes médicas, y por lo tanto, no fueron “malos luchadores”, sino enfermos a los que la medicina no pudo sanar. Ellos no perdieron una lucha, perdieron la vida.

Desgraciadamente, a mi alrededor veo cada vez más enfermos de cáncer. Se suelen referir a ellos como “luchadores”, pero para mí son pacientes en manos de una ciencia y una sociedad que les transfiere gran parte de la responsabilidad de su curación, y lo que menos me gusta es que en aras de elogiar a quienes han fallecido de cáncer se repite la, para mí, inapropiada frase: “luchó valientemente hasta el final, pero perdió la batalla contra su cáncer”. Yo, en cambio, digo: “sufrió mucho con su enfermedad y por los tratamientos salvajes a los que se sometió y, aún así, murió”.

Luchar implica que uno puede ganar si pelea mejor y con mejores armas, y en el caso de una enfermedad lo que se hace es sufrir, y salvarse o morir dependiendo de muchos factores que escapan a nuestro ímpetu de lucha o a nuestro deseo de vivir. Y la medicina es responsable de gran parte de ese sufrimiento que termina siendo inútil, pues en muchísimos casos el remedio está resultando peor que la enfermedad, y ese “mal remedio” sí que es competencia de la ciencia médica.

Tan valientes y respetables me parecen los enfermos que deciden someterse a los severos tratamientos que la medicina les ofrece, como  aquellos que los rechazan.




6 comentarios:

  1. Gracias por este post, Ana, yo tuve cáncer hace dos años y medio, decidí no someterme al tratamiento de quimioterapia, me decían que eso era "rendirme" y me sentí obligada a dar muchas explicaciones. Es verdad que esto pasa especialmente con el cáncer porque hay un interés especial en el uso de los tratamientos. Por suerte lo superé, pero supongo que me habrían puesto como ejemplo de paciente inconsciente y autonegligente de haber fallecido. Gracias por el post, me hizo mucho bien leerlo de mi autora favorita.

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  2. Europa Prima, me alegro mucho que lo hayas superado. Y entiendo perfectamente que te negaras a la quimioterapia. Lo aterrador y canallesco es que te presionaran y culpabilizar. Es inadmisible y, además, sujeto de reflexión. Los tratamientos de quimioterapia fallidos se cuentan por miles y miles y miles, ¿por qué no vamos a dudar de su eficacia, siendo tan debilitantes y peligrosos, además de su incierta efectividad? Te deseo lo mejor y felicito tu entereza y convicción

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  3. Creo que cada quien decide cómo vivir, desgraciadamente la quimioterapia es una alternativa para "curar" sin embargo es un tratamiento no selectivo ya que mata células enfermas y sanas por lo cual la calidad de vida disminuye drásticamente...

    En lo personal yo elegiría calidad de vida en lugar de cantidad.

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  4. Si hay una manera de luchar dignamente, de enfrentarse a la enfermedad con armas poderosas que incluso dan la certeza de ganar porque su poder no depende de un factor externo sino de la propia fuerza interna.

    La ciencia humana falla cuando divide al objeto de estudio para tratar su malestar, ya que el cuerpo está conectado entre si y no se debe tratarse algo específicamente, sin pensar en las consecuencias de ese movimiento sobre lo otro.

    Por ejemplo: los analgésicos los filtra el hígado sin embargo están diseñados con componentes que lo perjudican. Entonces, realmente por esa razón no son curativos. "Sencillamente" la industria farmaceutica y en general los tratamientos medicos convencionales son un negocio que nos acostumbró a creer que adormecer era lo mismo que sanar. El fundamento de la medicina convencional se basa en extirpar el mal en vez de discernirlo.

    Desde un punto lógico eso no es la mejor solución, no debes quitarte una extremidad porque en ella sientas dolor, cuando tal vez, el que este ahí sólo sea un reflejo del otro extremo donde está conectado, entonces no se erradicará el dolor, simplemente se moverá a otro sitio. Y continuar con este método resultaría fatal.

    Más allá de este sistema errante, tenemos uno que por toda la vida ha dado prueba de su efectividad, un sistema que muestra la regeneración en plenitud y es la NATURALEZA. A veces olvidamos que somos parte de ella y que también es nuestra esencia. Con el sistema social nos hemos complicado la existencia, si eso nos hace enfermar basta con hacer lo contrario para sanar (cambiar hábitos) Recurrir a la simplicidad de la naturaleza es el camino para llegar al origen y resetear el sistema intern.

    Hay un principio lógico que avala la efectividad de esta opción y es que: ningún virus sobrevive en un ambiente alcalino (pH equilibrado) El cuerpo enferma porque está recibiendo algún impulso que lo acidifica. Entonces hay que alcalinizarse para equilibrar toda energía interna.

    Las súper armas que requerimos se llaman consciencia y voluntad, al activarlas surge la aceptación de un proceso que no nos hace víctimas de las circunstancias sino seres plenos para fluir en esa experiencia que al finalizar nos dotará de una sabiduría profunda respecto a la percepción de la vida.

    El proposito de la enfermedad es profundizar el sentir y conectarnos con lo verdadero y por tanto relevante. Las opciones alternativa no son todas charlatanería que tergiversa estos principios para fines lucrativos.

    No hay terapia que te sane si tú mismo no lo permites, sanar es un acto propio de liberación de energía. Nuestro sistema requiere energía para moverse, somos esa energía fluyendo como luz condensada (en un cuerpo) la luz tiene diferentes densidades y todas captan algo para alimentarla. Así nosotros, a veces enfermamos en pasado (preocupaciones heredadas o no superadas) y en futuro (preocupaciones infundadas) Sanar es adaptarnos a estas circunstancias en el presente, el aquí y el ahora es lo vivo. El dolor (o enfermedad) es energía atorada y basta removerla desde un punto cualquiera para invertirla y lograr que fluya transformada.

    Las pulsaciones certeras para remover esa energía es cualquier método que elimine el estrés oxidativo celular, cambiar la calidad en la química sanguínea removerá el malestar, la alcalinización regenerará las células.

    Algunos de estos métodos son

    JUGOS 100% NATURALES (TERAPIA GERSON)
    CAMA DE LUZ INFRAROJA MEDICINAL (100% efectiva contra cualquier enfermedad)
    GROUNDING
    BIODESCODIFICACIÓN EMOCIONAL
    YOGA/ TAI CHI/ etc.
    SUPER ALIMENTOS (Cúrcuma y Espirulina)

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  5. Mi vida es hacia atrás, estoy muy feliz de compartir este testimonio de cómo el Dr. Baz Ayurveda, que era confiable para recuperarse de la enfermedad del herpes, por lo que se detectó positivo el 23 de agosto de 2013, y desde entonces he estado buscando un Manera de tratar y curar la enfermedad para mí, pero todas las formas en que no probé la solución, hace unas semanas vi un testimonio de cómo algunas personas se acercaron por vía electrónica al Dr. Baz, que era confiable para curarlos de la enfermedad del Herpes, Sin embargo, yo había oído hablar de él en los medios de comunicación cuando, un simple joven pasado dio su testimonio sobre este mismo médico, y se fue sin mensajes Espero que el Dr. Baz, diciéndole todo mi problema, me dijo lo que Él iba a enviarme La parte que voy a tomar y después de tomar esta parte de la hierba me envió, me dijeron que volver al hospital para la verificación y después de haber hecho lo que iba a venir y decir la buena re Cuando vi el mensaje que estaba Tan sorprendido y todavía no creía que me curaría, y mi amigo historia soy VIH negativo Ahora, después de muchos momentos de dolor, no estoy, y mi enfermedad ha desaparecido, gracias a Dios guiando a este hombre .... usted puede enviarlo por correo electrónico a Drbazspellhome@gmail.com
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