sábado, 8 de marzo de 2014

8 de MARZO, CONMEMORO el DÍA de las MÁRTIRES de NUEVA YORK, NO el DÍA INTERNACIONAL de la MUJER a SECAS

8 DE MARZO, CONMEMORO el DÍA de las MÁRTIRES de NUEVA YORK, NO el DÍA INTERNACIONAL de la MUJER a SECAS

En las redes sociales y en los medios de comunicación no podía faltar este 8 de marzo el tópico de moda, la celebración del día internacional de la mujer, el cual han despojado de su esencia al olvidar, propositivamente, su origen: la lucha obrera, en concreto, la muerte de ciento veinte trabajadoras de la fabrica Cotton de Nueva York el 8 de marzo de 1857 en un incendio provocado por los patrones, después de una huelga contra las terribles condiciones de trabajo; en 1909 se sobreviene la huelga de tejedoras en Nueva York, violentamente reprimida; en 1910 la Internacional Socialista en Copenhague proclama el 8 de marzo como Día de la Mujer, y un año después, la muerte de ciento cuarenta y seis obreras en  en el incendio de la fábrica textil Triangle Shirtwaist de Nueva York, tras una huelga contra los salarios de hambre y las condiciones laborales. 
 
Con esto en mente yo conmemoro ese día, el de las obreras en lucha, no el día internacional de la mujer a secas; lo mismo que el día del trabajo, el 1 de mayo, conmemoro a los Mártires de Chicago.

Mientras se siga pagando menos a las mujeres, mientras siga en todo su esplendor la trata de mujeres, mientras ante la ley se recurra a argumentos machistas contra nosotras, no tengo nada que festejar. El "qué bonito es ser mujer", eso ya es de cada quien. No, los explotadores y políticos  no tienen derecho a usar esta fecha. Me da asco que gobernantes, medios de comunicación y explotadores en general se queden también con este día y lo quieran convertir en un festival desprovisto de su esencia e historia.

Sí, ya sé que soy una contreras, pero pocas cosas me molestan más que pongamos en el calendario, un día para ¡la mitad de la población! y que se quieran limitar a exaltar las “bondades” de la mujer. No, entre las mujeres existimos buenas y malas, simpáticas y antipáticas, tontas y listas. El hecho de ser mujer no es materia para ser festejada; soy mujer porque nací con dos cromosomas x, pero eso no tiene más connotación que esa. No es bueno ni malo. Lo siento, pero como soy mujer tengo todo el derecho a decirlo, pues no voy a ser condescendiente con mi propio sexo. Sería tanto como tomarme el pelo a mí misma.

Por ser mujer soy objeto de la corrección política imperante hacia la mujer, así que tengo absoluto derecho a revelarme contra ese artilugio, aunque eso me haga políticamente incorrecta o por eso mismo, para deslindarme de la insultante corrección política, que esconde algo más profundo.


Los problemas de la mujeres en nuestros días no tienen su origen en la misoginia, es su expresión y uno de los síntoma, pero no su origen, pues en otros estadio en la historia, la mujer era la figura predominante. Si la mitad de la población, las mujeres, se encuentran en una situación de discriminación y deterioro de sus derechos, de lo que estamos hablando es de una sociedad injusta, discriminatoria, mercantilizada y que busca la ganancia por sobre todas las cosas y no el bienestar. Y por supuesto, la discriminación hacia la mujer, como lo es la discriminación por raza y nacionalidad,  es parte de la esencia de esta sociedad y el modo de producción imperante hoy, el capitalismo.  

Si hay prostitución, comercio sexual, discriminación salarial y laboral, y discriminación ante la ley,  no es por machismo, sino porque esta discriminación permite la obtención de ganancia. El machismo es una condición necesaria para la reproducción capitalista. Y lo explica  Engels de manera magistral en “La propiedad privada, la familia y el estado”.  


Dadas todas las condiciones históricas de aquel entonces, la primera gran división social del trabajo, al aumentar la productividad del trabajo, y por consiguiente la riqueza, y al extender el campo de la actividad productora, tenía que traer consigo necesariamente la esclavitud. De la primera gran división social del trabajo nació la primera gran escisión de la sociedad en dos clases: señores y esclavos, explotadores y explotados…

…El "salvaje", guerrero y cazador, se había conformado con ocupar en la casa el segundo lugar, después de la mujer; el pastor, "más dulce", engreído de su riqueza, se puso en primer lugar y relegó al segundo a la mujer.

…La misma causa que había asegurado a la mujer su anterior supremacía en la casa -su
ocupación exclusiva en las labores domésticas-, aseguraba ahora la preponderancia del hombreen el hogar: el trabajo doméstico de la mujer perdía ahora su importancia comparado con el trabajo productivo del hombre; este trabajo lo era todo; aquél, un accesorio insignificante. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/el_origen_de_la_familia.pdf

La mujer debía proveer de hijos al hombre, a un solo hombre, para perpetuar la herencia de su riqueza, la única manera de garantizar la descendencia de ese hombre fue someter a la mujer dentro de la familia, mediante el matrimonio.

La oposición al aborto seguirá existiendo en tanto exista propiedad privada. La libertad de decisión sobre nuestro cuerpo, representa una amenaza para la propiedad privada, antes para el esclavismo, después para el feudalismo y hoy para el capitalismo. El aborto puede teñirse de justificaciones religiosas o morales, pues viene de iglesias e instituciones que existen para perpetuar el estado de cosas, pero la razón de fondo es la permanencia de la propiedad privada, entendida ésta como propiedad de los medios de producción para la explotación de los hombres.

Por todo eso la fórmula lingüísticas de “las y los”, además de contrarias al buen uso de la lengua, me resulta insultante El estado de cosas no se resuelve anteponiendo “las”. Y sino, veamos a políticos de todas las calañas, felices usando la formulita. Cuando no exista discriminación salarial y legal, entonces no necesitaremos el trato hipócrita de “las y los””.

Tampoco se resuelve nada con las cuotas para la mujer, en donde para cubrir las apariencia de una “integración femenina” en el terreno laboral, los hombre nos conceden graciosamente  puestos sólo por ser mujeres; para mí es una simulación, lo siento. Lo que sí exijo es que se modifiquen las leyes que ponen a la mujer en una situación vulnerable, o que se incrementen las penas contra los delitos que sólo afectan a mujeres.


Yo quiero la igualdad de todos los seres humanos sin distinción de su sexo, raza, edad, nacionalidad. El 8 de marzo conmemoro la lucha de las mujeres en todos los ámbitos, y me niego a que se utilice para la agenda de un sistema que nos ha explotado y sometido y que se intente borrar el suceso histórico que le dio origen: la lucha obrera de las mujeres en Nueva York.